lunes, 29 de julio de 2013

Minería en Argentina. Martinez - Echenique

GEOGRAFÍA. Informe sobre la actividad minera
MINERÍA EN ARGENTINA
La Argentina cuenta con una variedad de riquezas mineras distribuidas a lo largo de su territorio y ocupa el sexto lugar en el ranking mundial de recursos mineros. Se considera que estos recursos aún no han sido explotados en todo su potencial.
El desarrollo de la minería en Argentina ha experimentado un notable crecimiento en la última década. La creciente demanda de minerales por parte de las economías emergentes y un marco normativo propicio para inversiones de alto riesgo son dos de los factores fundamentales que explican este fenómeno.
Los números del PBI en relación a las explotaciones de los distintos minerales muestran la evolución clara del mercado y como ha crecido su impacto en las economías locales. La Industria Minera representa el sector más dinámico de varias economías provinciales, donde su participación en el PBI geográfico ha crecido notoriamente. En Catamarca y San Juan es el sector más importante en términos absolutos. Las exportaciones de minerales han crecido de manera exponencial en los últimos seis años. Esto ha permitido a la minería ocupar el primer lugar en aportes a la AFIP.

 DESARROLLO ECONÓMICO
El desarrollo del hombre ha estado siempre ligado a la minería, tanto por los minerales como por la piedra, el mármol y muchos otros materiales esenciales para la fabricación de herramientas y máquinas, la construcción de viviendas y el desarrollo en la salud y en las nuevas tecnologías. Así como muchas veces se llama a la minería “Madre de Industrias”, hablando estrictamente de su rol mayor como proveedora de materias primas que luego se utilizan en diversos procesos de producción de bienes y servicios al servicio del hombre, hay otro aspecto importante de la minería que no siempre es tenida en cuenta y es su función como “impulsora del desarrollo” de comunidades alejadas y por ello postergadas muchas veces, así como el crecimiento de emprendimientos sociales y productivos.


La moderna minería, en gran o pequeña escala, trae consigo empleo directo o indirecto, mejoras en los sistemas de comunicación y mayores recursos para la salud pública y la educación en sectores que hasta ahora no tenían mayores posibilidades de progreso.
Argentina, como ocurre en otros lugares del mundo, comienza ya a notar estos cambios en la calidad de vida cotidiana, en el derecho al trabajo, en los emprendimientos PYMES y en la mejora de escuelas.
El sector minero, a través del pago de muy importantes regalías e impuestos -los propios y los de la ocupación generada- viene a mejorar la situación fiscal de la nación, provincias y municipios. Alguno de ellos ya han podido derramar tales ingresos en educación y obras que significan así un principio esencial de Desarrollo Sustentable. La utilización del tiempo de vida productivo de una mina es imprescindible para gestar y desarrollar otras actividades con miras al futuro.
Para esto es necesario preparar a líderes sociales, políticos, técnicos y economistas para que puedan aprovechar a tiempo los resultados del esfuerzo conjunto entre legislación, inversiones y resultados.
Por esto, en CAEM consideramos como estratégico al porvenir de la sociedad que, después de haber planeado dónde queremos estar en unos años, sepamos generar mejores realidades para todos a través de los ingresos de la actividad minera, la buena planificación social y la concreción de tareas.

DESARROLLO SOCIAL

Desde los orígenes de la vida humana, la minería ha sido desde siempre una actividad aliada e indispensable a su desarrollo. Con la minería el hombre encontró en las formas inorgánicas de la naturaleza elementos que incorporó a su vida para vestirse, alimentarse, usar como herramientas e inclusive refugiarse.


Hoy más que nunca, la minería es madre de industrias como la construcción, la medicina, la metalurgia, el turismo, el agro, la potabilización del agua y un sin fin de actividades que benefician nuestra vida, pero además es una oportunidad única para un país como el nuestro que necesita desarrollar sus recursos para seguir creciendo.
SISTEMA AMBIENTAL MINERO PREVENTIVO
Las obligaciones ambientales, incorporadas a los procesos mineros, son una materia relativamente contemporánea. Nuestro país en concordancia con las experiencias internacionales, elaboró un marco legal moderno que articula las necesidades de la sociedad y los intereses de los productores mineros, promoviendo la actividad.
La legislación minera vigente recepta y complementa los principios contenidos en el Artículo 41 de la Constitución Nacional, implementando un régimen jurídico cuya premisa es preservar el derecho de todos los habitantes a gozar de un ambiente sano y equilibrado en el desarrollo de las actividades económicas y procesos que la contienen.
Cumpliendo el mandato Constitucional se crea el Sistema Ambiental Minero Preventivo. Este Sistema está conformado por dos Marcos interrelacionados entre sí: El Marco Jurídico Ambiental Minero, compuesto fundamentalmente por la sección segunda del Código de Minería de la Nación, la Normativa Complementaria y los Presupuestos Mínimos.
El Marco Institucional, integrado por las Autoridades de Aplicación de la Ley Nº 24.585, con la asistencia técnica de las Unidades de Gestión Ambiental Mineras Provinciales y la Subsecretaría de Minería de la Nación cuya asesoría en lo referente a la temática ambiental brinda la UGAN. En el orden administrativo, por aplicación efectiva de la Ley Nº 24.585 se establecen instrumentos de Gestión Ambiental.
Estos son el Informe de Impacto Ambiental (IIA) de presentación obligatoria por parte de los titulares de actividades mineras previo al inicio de las operaciones y la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que emite la Autoridad en aprobación del IIA correspondiente. En la estructura del IIA se requiere, en términos generales, la descripción general del ambiente. En esta descripción se incluye los ambientes físico, biológico – ecológico y socioeconómico – cultural..

EXPORTACIONES
Los principales productos minerales sólidos (sin contar los gases e hidrocarburos) exportados por Argentina son el oro y el cobre, cuyas cotizaciones más que se duplicaron entre 2005 y 2007; en los años presentes y prodentes se estima que también será muy importante la producción del estratégico litio. Los derechos de exportación para el sector no superan el 10%. La actividad recibe también otros beneficios diferenciales sobre el resto de los sectores productivos. Están habilitadas a dejar fuera del país el 100% de las divisas que reciben al exportar, gozan de diversas desgravaciones (incluso sobre el combustible y otros insumos que utilizan en el proceso) y en el caso del Impuesto a las Ganancias, están facultadas a deducir hasta el 50% del valor de las reservas en explotación como si se tratara de aportes de capital. Capitales canadienses, estadounidenses, europeos y australianos han llegado en los últimos años atraídos por las ventajas impositivas. La primera corriente inversora llegó en la década de 1990 con la generosa Ley de Minería del gobierno de Carlos Menem. Según un estudio de la cámara que nuclea a las empresas del sector, de los aproximadamente 1200 millones de dólares invertidos en 2006 se pasó a más de 2500 millones en el 2007. Las informaciones sobre la posible aplicación de retenciones extra a la minería movilizaron al poderoso lobby del sector, que buscó por todos los medios impedir un avance en tal sentido. En ese marco, la noticia de que algunas empresas habían sido excluidas de los beneficios de la Ley de Estabilidad Fiscal Minera desató una reacción de la cámara del sector. Dicha norma otorga, en casos determinados, el beneficio de mantener estables las normas impositivas por un plazo de hasta 30 años. El cambio consistió en que la Secretaría de Minería informó a la Aduana que Borax Argentina, Procesadora de Boratos Argentinos, Minera del Altiplano y Minera Alumbrera dejaban de percibir las ventajas de la Ley de Estabilidad Fiscal. En virtud de ello, la Aduana implementó los mecanismos para hacer efectivo el cobro de los derechos de exportación correspondientes.

CONSECUENCIAS DE LA ACTIVIDAD MINERA
La minería y el tratamiento de los minerales y los metales pueden producir desastrosas consecuencias ambientales tanto en las zonas montañosas como en las tierras bajas. Es más, como los ecosistemas montañosos son tan frágiles, su degradación puede ser difícil y a menudo imposible de corregir. Los aspectos más graves de la degradación ambiental debida a la minería son: los daños a la calidad y disponibilidad del agua; la pérdida de biodiversidad y de cubierta vegetal, y las consecuencias que la contaminanción produce en la atmósfera, así como el calentamiento del planeta.
Los efectos visuales de la minería son los indicios más evidentes del trastorno ambiental: tiraderos en la superficie, amontonamientos de escoria, terraplenes, zanjas y la explotación a cielo abierto. Antes de iniciar las actividades mineras, es necesario eliminar los árboles y la vegetación. En las zonas montañosas más aisladas, a veces se talan árboles para utilizarlos como combustible para la fundición.La deforestación y las actividades extractivas pueden producir la erosión del suelo e incrementar la sedimentación río abajo, así como las inundaciones, los deslaves de lodo y el desplazamiento de tierras en las zonas más bajas. En la zona de Khaniara, en Himachal Pradesh, en la India, cerca de 1 000 explotaciones de pizarra, en pequeña o mediana escala, han destruido hasta un 60 por ciento del bosque, dando lugar a innumerables desplazamientos de tierras. En los Apalaches, en los Estados Unidos, la denominada "eliminación de la cubierta", propiciada para tener acceso a los yacimientos de carbón, se ha traducido en desprendimientos y daños permanentes a los arroyos y corrientes de agua de muchas zonas. Desde los Andes hasta las islas del Pacífico, el derrame accidental de metales tóxicos utilizados para extraer los minerales, ha privado a los agricultores del agua potable y para la irrigación.Al concluir las actividades de explotación minera, suele quedar una enorme cantidad de escorias. En las montañas, la contaminación del agua, debida a los desechos producidos por la minería, puede ser particularmente grave ya que en ellas se origina la mayor parte del agua que se consume en el ámbito doméstico y que se utiliza en la agricultura de regadío. El agua que se extrae por bombeo, o que llega de las montañas, a menudo tiene un gran contenido de ácidos y está muy contaminada de metales pesados y sustancias químicas. En todo el mundo se han declarado biológicamente muertos diversos ríos a causa de la contaminación de sus aguas con minerales tóxicos, así como debido a la producción de ácidos provenientes de los desechos rocosos. En algunas regiones montañosas de África, en zonas mineras, los niveles de arsénico en el agua son mil veces superiores a la norma aceptable.La minería también contamina la atmósfera. Las explosiones, el transporte y las actividades de trituración de la minería a cielo abierto pueden contaminar el aire. La fundición de metales se asocia a la lluvia ácida, y una de las consecuencias comunes de la minería son los escurrimientos ácidos de los desperdicios rocosos. Sólo en los Estados Unidos se estima que 20 000 kilómetros de arroyos y ríos han sido dañados por la filtración de ácidos provenientes de la minería.La dimensión humanaLa minería a menudo es un trabajo peligroso. La salud y la seguridad de los mineros y de sus comunidades de las montañas corren peligro a causa de diversos factores, desde la inhalación de humo y polvo hasta la contaminación del agua y la falta de medidas de seguridad adecuadas durante sus labores.En todas las épocas se ha considerado a los metales y minerales como bienes nacionales, sin tomar en cuenta los derechos y las necesidades de la población local. Si bien la minería puede traer beneficios económicos a los habitantes de las zonas montañosas, estos beneficios a menudo duran poco tiempo porque las minas llegan a agotarse. Es más, conforme la minería se hace más moderna, los trabajadores locales que no cuentan con capacitación, carecen de acceso al empleo. Con demasiada frecuencia, las empresas mineras extraen riquezas pero no invierten parte de sus ganancias en las comunidades locales de las montañas, y a veces se priva a estas personas de sus tierras, lo cual incrementa la pobreza y la inseguridad alimentaria. Hace un siglo, la extracción de carbón en los Apalaches, por ejemplo, obligó a miles de agricultores a abandonar sus lugares de origen.



PROYECTOS ECONOMICOS EN EL PAIS 

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